Presentan en la Ermita de la Caridad de Miami una biografía sobre monseñor Agustín Román

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En la Ermita de la Caridad, justo donde monseñor Agustín Román entregó años y esfuerzos para apoyar al exilio cubano y al crecimiento de la iglesia católica hispana en el sur de la Florida, se presentó al público una valiosa biografía basada en sus testimonios.

Biografía de un Hombre de Dios -La vida de Monseñor Agustín Román-, del escritor cubanoamericano Julio Estorino, vio la luz este sábado en el Salón Padre Varela de la Ermita de la Caridad. El padre Fernando Hería dio inicio a la presentación, seguido por Juan M. Salvat, monseñor José L. Hernando y el Dr. Rafael Peñalver. Además, contó con la recitación de Sylvia Landa y una actuación especial de la Coral Cubana.

“En marzo de 2001, hace 18 años, después de haberle insistido, empecé a grabar a monseñor Román, que accedió a contarme su vida, con la condición de que yo no podía comentar ni publicar nada mientras él viviera. Estuve grabando a lo largo de 10 o 12 años, intermitentemente, y al mismo tiempo fui muy amigo de él durante 45 años”, dijo el autor a DIARIO LAS AMÉRICAS.

En el salón de la Ermita de la Caridad se realizó el bautizo del libro.

 En el salón de la Ermita de la Caridad se realizó el bautizo del libro.

Hacia el final de esas conversaciones, contó Estorino, “empecé a entrevistar a personas, a su familia, para ir componiendo el libro. Nunca había escrito una biografía, es un trabajo tremendo, porque hay que chequear cada dato, buscar las fechas. Es una labor intensa. Pero al fin pude cumplir aquel propósito y el libro está afuera”.

Este libro se trata de una profunda mirada al legado del llamado “pastor del exilio”, nacido en San Antonio de los Baños, provincia Habana, en 1928. En 1959 fue ordenado sacerdote, y tan pronto como en 1961 el régimen castrista le obliga a abandonar Cuba bajo una violenta amenaza. A punta de fusil se le llevó a abordar una embarcación en la que iban otros religiosos.

Llegó a España, donde permaneció por poco tiempo antes de dirigirse a Chile para desempeñarse como misionero. Arribó a Miami en 1966 y poco después le encomendaron la creación de un santuario en el que se hiciera homenaje a la patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad del Cobre. Así nació la Ermita de la Caridad.

Asistentes a la presentación del libro en el Salón Félix Varela de la Ermita de la Caridad, en Miami.

 Asistentes a la presentación del libro en el Salón Félix Varela de la Ermita de la Caridad, en Miami.

Román, que entregó su vida a la defensa de los más débiles y a favor de los derechos elementales, fue nombrado Obispo Auxiliar de Miami por el papa Juan Pablo II en el año 1979. Gracias a su entrega a la comunidad de habla hispana del sur de la Florida se hizo muy popular, sobre todo entre los exiliados cubanos.

Varias personas esperan que Estorino les dedique su libro.

 Varias personas esperan que Estorino les dedique su libro.

El singular título cruza las fronteras de una biografía per se y explora en la autobiografía, en tanto buena parte del texto es la propia voz de monseñor Román, que contaba en primera persona esas anécdotas que Estorino recogió en grabaciones.

Pero también tiene de historia, porque la vida del pastor estuvo marcada por momentos cruciales dentro del inicio de una fatídica era castrista en Cuba, así como cuestiones puntuales dentro del exilio cubano en EEUU.

Las imágenes del papa Juan Pablo II y monseñor Agustín Román, en el exterior de la Ermita de la Caridad.

 Las imágenes del papa Juan Pablo II y monseñor Agustín Román, en el exterior de la Ermita de la Caridad.

Según relató Estorino sobre monseñor Román, “fue misionero en Chile, fue párroco en Cuba, estuvo preso en medio de los hechos de playa Girón en Cuba, lo expulsaron a punta de pistola de la isla para montarlo. Luego fue mediador en momentos difíciles como los motines carcelarios del año 87 en Atlanta [Georgia] y Oakdale [Luisiana], la crisis de los balseros, cuando estaba el problema del niño Elián González”.

“En todas esas ocasiones mantuvo una posición invariable de mucha fidelidad a la Iglesia pero al mismo tiempo mostrando su independencia de criterio en lo que tenía que ver con Cuba”, recalcó el autor, quien ha trazado como objetivo del libro “que se conozca la vida de monseñor Román, sobre todo la integridad de su persona, tanto en el aspecto religioso como en el cívico, patriótico, y al mismo tiempo que no se pierda su legado”.

Portada del libro sobre monseñor Román.

Portada del libro sobre monseñor Román.Cortesía del autor

Y agregó: “Como a los seis meses de haber muerto monseñor Román, en el 2012, recopilé sus escritos y los publiqué en el libro “Una palabra más fuerte”. Ahora con esto cierro el ciclo de lo que quería escribir sobre él”.

El autor termina con este libro su investigación en torno a quien fuera su amigo por varias décadas. “Era una persona muy íntegra, no había contradicción entre lo que era su vida, su fe, su patriotismo, todo se ensamblaba en su personalidad. Era una persona movida por la fe en Dios y por un concepto muy claro de lo que consideraba su deber como pastor, donde quiera que estuvo, no solo en la Ermita de la Caridad”, puntualizó.

Por su parte, el padre Hería, rector del Santuario de la Virgen de la Caridad, comentó a DIARIO LAS AMÉRICAS que este título es muy esperado por los seguidores de la vida de monseñor Román. “Sé que a la gente le va a gustar mucho porque es un libro muy cercano”, adelantó.

De izquierda a derecha, Julio Estorino, monseñor José L. Hernando y el padre Fernando Hería.

“Creo que Julio es una de las personas, después del diácono Manolo, bien allegadas al monseñor. Digo el diácono porque era su mano derecha, y creo que Julio también tenía esa cercanía, esa comunión espiritual de padre e hijo”, relató el padre Hería.

Asimismo, recalcó el impacto de monseñor Román no solo en la comunidad cubana, pues “era verdaderamente internacional. Cuando llegué al Santuario a finales de 2016 me tocó hacer la clausura de la Misa de la Santa Puerta. Y vino una familia de Sri Lanka. Fui a preguntarles: ‘¿Ustedes son de la India?’ Y me dijeron: ‘No, padre, somos de Sri Lanka, pero conocemos a la Virgen y a monseñor Román porque aquí hay cuatro familias cubanas que nada más nos hablan de eso’. Todo el que tenía un corazón abierto a Dios tenía que conocerlo”.

“Verdaderamente Dios nos dio el privilegio de tener un santo entre nosotros”, concluyó.

El abogado Rafael Peñalver relató su experiencia junto a Román en torno a los motines carcelarios de 1987, cuando los detenidos cubanos se rebelaron y tomaron a los guardias como rehenes. “Los presos dijeron que no querían que interviniera más nadie, solo monseñor Román”, contó.

Y agregó: “aquel proceso fue milagroso, Román se dirigió a aquellos cubanos en Oakdale. Les dijo: ‘si ustedes piden libertad, no se la pueden negar a los otros, a los rehenes, y no podemos rezar con armas en nuestras manos’. Aquella masa de presos con cuchillos los empezaron a poner sobre una pila frente a nosotros. De todas las puertas empezaron a salir los rehenes, libres”.

“Además de ser una biografía de Román, este libro es una enciclopedia del exilio cubano escrita por un cubano de mucha fe”, agregó Peñalver.

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