Levine Caba: “Me gusta Miami porque es un ejemplo para el mundo”

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El azar, en cierta forma, explica por qué Daniella Levine Cava decidió echar raíces en Miami. A su suegro –de origen italiano– le dio cáncer y murió en esa ciudad, y en 1992 el paso devastador del huracán Andrew, que destruyó Homestead y parte de Kendall, la convenció en definitiva de que aquí había una dimensión comunitaria, una gran reserva de solidaridad que no había visto antes.

Cuando llegó a vivir a Miami, hace 37 años, no pudo percibir esa otra cara de la moneda. En ese entonces, estos predios estaban ocupados por jubilados millonarios, turistas dispuestos a recorrer cada milímetro de la intensa noche de Miami Beach, y un exilio cubano que poco a poco ampliaba su presencia. “La comunidad no estaba tan involucrada en el tema de la justicia social como yo”, recordó la que hoy es comisionada condal por el distrito 8 y candidata a la alcaldía de Miami-Dade.

La diversidad, “el ambiente natural”, la convivencia entre culturas y pueblos disímiles, son elementos que llevan a Levine Cava a concluir que “somos los que le podemos mostrar al planeta como sobrevivir. Por eso me gusta Miami, porque es un ejemplo para el mundo”.

Nació en Nueva York, vivió en varios países de América Latina; estudió psicología en la Universidad de Yale y se graduó de leyes en la Universidad de Columbia. Es demócrata y por el momento es la candidata que cuenta con la suma de dinero más grande para su actividad proselitista: 830.000 dólares que recaudó en cuestión de un mes, según lo informó su campaña.

Por ahora sólo hay un candidato inscrito de manera oficial –Juan Carlos Zapata– y otros tres (Alex Penelas, Esteban Bovo y Xavier Suárez) que buscan el mejor momento para anunciar su aspiración.

Dijo que una de las grandes cosas que la diferencia con los demás, es que, según ella, la calificación de su candidatura será a través de la recolección de firmas, la meta tener 18.000.

-¿Qué otros elementos la diferenciarían de sus posibles competidores?

He invertido toda mi vida al servicio de la gente, trabajando con comunidades marginadas y abriendo oportunidades. He administrado organizaciones y empezado otras tantas. Fundé mi propia organización no gubernamental [Catalyst] también administré el sistema de padres sustitutos. Tengo gran conocimiento de los temas que más importan a la comunidad. Creo que mi experiencia, conocimientos y contactos hablan de mi capacidad única para asumir los desafíos que tenemos hoy. Estoy interesada en el desarrollo comunitario y en ayudar a que la gente tenga una vida mejor.

-¿Cuál fue ese momento en que se dio cuenta de que prefería más estar en la política que en una organización comunitaria?

Me llamo a mí misma una “boomer” [en referencia los llamados “baby boomers”, la generación que nación entre 1940 y 1964] tardía, porque me presenté como candidata a la comisión, en 2014, a los 59 años. Pero después de toda una vida de servicio por fuera de la política electoral, pensé que entrar al gobierno podría ser el mejor paso que podría tomar para tener un impacto decisivo. Y en realidad porque había trabajado mucho con el fin de construir una ciudadanía activa. Para tener efectividad necesitaba trabajar con la gente, que el pueblo fuera consciente de los problemas y pudiera tener voz. Tengo la ventaja de haber forjado una larga relación con varias organizaciones y comunidades, ellas me conocen, confían en mí, y empezamos a trabajar juntos para resolver los problemas.

-La aprobación de la ley que prohíbe las ciudades santuario podría generar un conflicto en el Condado porque tanto el alcalde como el director de la Policía han dicho que la policía de Miami-Dade no se va a convertir en una fuerza de inmigración. ¿Qué haría usted al respecto?

Yo le envié un memorando al alcalde Giménez pidiendo que me clarificara la situación. He hablado con el director de la Policía, Juan Pérez, y creo en este oficial y en los que vengan en el futuro, por la excelente calidad de nuestras autoridades de policía. Haremos todo lo que haya que hacer para que el público confíe en ellas y no sea presa del miedo por lo que implica esta ley. Tenemos confianza en que vamos a ser capaces de seguir la comunicación con la gente, y que la policía está para crear una atmosfera de seguridad.

-¿Qué va a pasar con MDX (la autoridad de carreteras de Miami-Dade), con los proyectos que están en desarrollo y con una parte del Smart Plan [una de sus seis corredores, es construido por esa entidad]?

Es muy desafortunado que una disputa entre unos pocos individuos haya llevado al desmantelamiento de la entidad, en lugar de haber creado soluciones que habrían reducido el valor de los peajes y permitido seguir adelante con la inversión en tránsito, tema en el que estoy enfocada. En este momento, mientras estoy hablando con ustedes, no sé si el servicio expreso de autobuses, que se construye en la autopista 836, estará en servicio para este verano. MDX estaba preparada para pagar los costos de operación. Pero de verdad que no sé qué va a pasar. El alcalde Giménez demandó esa ley a nombre de MDX [el edil es el presidente de su junta directiva]. Aparentemente, el juez no ha considerado declarar una emergencia. Por lo tanto no ha tomado ninguna determinación para resolver ese problema.

¿Cuál será el destino de algunas de las rutas del Smart Plan?

Ese plan existe por fuera de MDX, no es producto de esta agencia la cual es apenas una de las que aportan a una parte del plan. Aún tenemos la posibilidad de recursos financieros estatales, que están disponibles; todavía está el potencial de recibir dineros federales porque hay pendientes algunas solicitudes de recursos, y también contamos con fondos del Condado. Por lo tanto, el Smart Plan va a seguir adelante, corredor por corredor.

Estamos planeando tener el BRT [Bus Rapid Transit o sistema de autobuses por rutas expresas] en el corredor del sur dentro de un par de años. Y, en el verano, se sabrán cosas de cada uno de los otros proyectos. En septiembre se tendrán las recomendaciones sobre el corredor de Kendall. El plan sigue adelante a pesar de MDX.

-¿Cómo ve su aporte en el tema del transporte para este Condado y agilizar la movilización de la gente?

Tenemos que decidir más temprano que tarde qué está pasando en cada corredor [del Smart Plan], e insistir en su financiación. Cada uno de ellos tiene sus razones muy particulares de por qué ha sufrido retrasos. Como comisionada me he enfocado en el sur, pero como alcaldesa tendré que ver qué estaciones habrá en el norte, en el este; el plan de Kendall se mueve de manera en extremo lenta. Sólo en septiembre sabremos las recomendaciones. ¿Por qué está pasando eso? Cada uno de ellos se puede agilizar si tenemos algunas mejoras en el ámbito de los vecindarios. El Departamento de Transporte puede ser más agresivo en ese aspecto. Ahora tenemos abierta la posibilidad de que haya propuestas para los llamados “sistemas de trolly de la última milla”. Ese proceso se debe acelerar. Lo vamos a tratar como una emergencia. Una de las cosas que se están viendo en Kendall es tener carriles reversibles. A lo que se le debe poner atención es cómo se pueden sacar los proyectos adelante. Esa es una prioridad para mí.

-¿Cuál sería entonces su visión del Condado más allá del tema del transporte, que es muy importante?

Que los residentes puedan costear cosas como la vivienda. Y el transporte es parte de eso. Tenemos los precios más altos del país cuando se trata de arrendar una casa o un apartamento. Un gran porcentaje de inquilinos paga más del 50% de su salario en sufragar la renta. ¿Cómo paramos eso? Por una parte, los sueldos son bajos y los costos para la vivienda son altos. Y eso es bueno porque significa inversión, pero hay que ver cómo se equilibra para hacerla más asequible. El otro punto es el medio ambiente. Soy una guerrera del agua. Me reuní con una de las empresas que fabrican bombas de succión. Tenemos muchas de ellas que están en riesgo de fallar en este Condado. Debemos movernos mucho más rápido. Necesitamos ser sinceros con la gente sobre ese riesgo y necesitamos resolverlo.

¿Todavía cree en el referendo que impulsó, y que se frustró, sobre transparencia en la financiación de campañas políticas en el condado Miami-Dade?

Si, por supuesto. Yo presente mi propuesta, y fue aprobada, que requiere que se hagan públicos los dineros que van a los comités de acción política (PAC, por sus siglas en inglés). Yo registre mi PAC con el que estoy recolectando recursos para mi campaña, lo mismo hizo Alex Penelas. Ahora se requiere, si se va a utilizar de manera activa ese PAC, que se registre ante el Departamento de Elecciones. También cambié las reglas del conflicto de intereses. Cualquier funcionario electo tiene que hacer público ese conflicto, antes de no asistir a una votación, con el fin de que el público sepa cuando se presenta dicho conflicto. El referendo buscaba limitar los recursos financieros de las campañas. Creo que tenemos un problema en este país, la percepción de que el dinero rige la política.

Bueno, pero usted en un mes recolectó 830.000 dólares. De una manera u otra, el dinero manda…

Seguro, pero debe haber igualdad de condiciones con límites de quiénes pueden donar, en qué cantidades, pero de todas maneras debe ser menos para que el público no perciba que el dinero tiene una influencia clave. En mi primera campaña, que fue muy costosa, no era la comisionada en ejercicio, no tenía los fondos que normalmente existen para las campañas condales y, sin embargo, pude recolectar recursos porque el público cree en mí, en razón de que he sido una servidora pública durante toda mi vida. Por eso creo que esa confianza se traduce en donaciones.

Fuente: Diario Las Américas.

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